Soy pacifista, pero no imbécil.


...Cuando los vampiros vengan a por mi sangre, no es culpa mía si se empalan en las estacas que tengo preparadas...

jueves, 12 de febrero de 2015

MANUAL DE SUPERVIVENCIA EN LA ERA DE LA DESINFORMACIÓN.



1.-Demuestra siempre lo que dices. Siempre. Cita tus fuentes.

2.-Revista tus fuentes antes de compartir información. Revisa las fuentes de tus fuentes. Rechaza las referencias circulares. Tómate el trabajo de investigar un pelín. Si no te apetece hacerlo, mejor no difundas nada. Por tu bien y por el de todos.

3.-Un "experto" es un señor o señora que puede demostrar y acreditar que conoce, ha estudiado y domina un tema. No es un famoso, un actor o una cantante y jamás, jamás un político. Ni siquiera cuando habla de política.

4.-La presunción de inocencia no es ninguna broma, sino la base de la justicia moderna. Las reglas del juego dicen que uno es culpable cuando así lo ha decidido un juez al dictar una sentencia. No la televisión. Ni una encuesta. Ni los vecinos cuando les preguntan por la calle con una cámara. Ni un post viral en twitter. No difundas rumores. La calumnia y la difamación son delitos.

5.-Aunque suene feo, los ciudadanos no tenemos más defensa frente a un sistema autoritario y abusivo que un buen poder judicial. La delación, la denuncia anónima, la supresión preventiva de derechos y otros métodos similares son las herramientas de las dictaduras.

6.-Aunque suene feo, los ciudadanos no tenemos más defensa ante las corrientes autoritarias que la libertad de expresión. Sin límites. Sin peros. Pero la libertad de expresión no existe en los lugares donde los medios de comunicación son controlados por unas pocas manos. Sean públicas o privadas.


Por cierto, se me olvidaba: lo "políticamente correcto" por bonito que suene, cuando se impone, como se impone, sin argumentos, sin razone, sin estudios, sin investigaciones... no es más que dictadura disfrazada.

(Continuará)

miércoles, 14 de noviembre de 2012

CARTA ABIERTA A LOS SINDICATOS. 14 NOVIEMBRE. HUELGA GENERAL


Estoy de huelga. 
Hoy ejerzo mi derecho a huelga y acepto libremente una serie de perjuicios que se derivarán de esa acción. Lo hago porque creo con firmeza que hay que hacer algo, aunque no tengo ni la menor idea de qué. Lo hago porque estoy indignado.



Pero, amigos y amigas de los Sindicatos, no lo hago porque esté de acuerdo en que sea la medida adecuada.
Por eso, en esta carta abierta quiero transmitiros unas cuantas preguntas. Viviendo en mi nube poética, igual no conozco con certeza todo lo que creo que sé, así que agradeceré las oportunas correcciones. 
Sin embargo:

1.- No conozco a ningún sindicato que, públicamente, haya renunciado a la subvención que recibe del Estado. Obviamente, en mi cortedad, la expresión “sindicato subvencionado” me suena rara. Tan ridícula como “paz armada” o “inteligencia militar”. Se me ocurre pensar –a mí y a todas las personas sensatas que me rodean, que son unas cuantas – que los perros agradecidos no muerden las manos que les dan de comer… Triste imagen ¿no?

2.- Todos los sindicatos que conozco, tienen equipos de abogados. Sin embargo, todavía no sé de ningún sindicato que esté cosiendo a denuncias las ilegales, inmorales, indecentes, inconstitucionales medidas de los gobiernos del Señor Zapatero y el Señor Rajoy. 
Si un partido político puede plantear una denuncia por inconstitucionalidad ante la ley del matrimonio homosexual… ¿cómo es que los sindicatos no están acribillando a demandas las medidas contra los derechos de los trabajadores, una por una, y tan pronto como suceden? ¿Por qué no se están formando colectivos para plantear demandas por daños y perjuicios, que los hay, sangrantes y dolorosos? En suma ¿Por qué no se usa al poder Judicial para frenar los desmanes del poder Legislativo? 
Nuevamente pienso que los perros agradecidos no muerden las manos que les dan de comer…

3.- Ningún sindicato que yo conozca tiene “cajas de resistencia”. Y las cajas de resistencia existen porque las huelgas y, especialmente la HUELGA GENERAL, no son, no han sido nunca una medida de protesta. Son una MEDIDA DE PRESIÓN.

Se cierra la fábrica, se deja la basura en la calle, no se abren los comercios, no se ponen exámenes ni calificaciones, no circulan camiones, ni transporte público, no se emite en radio o en televisión, se suspenden consultas, operaciones, no circulan policías por la calle, no se produce no durante un día. 
Sino durante un día, dos, tres, una semana, un mes, hasta que el gobierno cae, o se suspenden las medidas tomadas, o se pacta urgentemente un acuerdo, o se acaba la situación que motivó la huelga. 
Es un pulso que no se hace durante un minuto, sino hasta que uno de los dos rivales cae. 
Es una apuesta arriesgada que sólo se puede ganar. 
Por eso es necesaria la existencia de las cajas de resistencia que ayudan a los trabajadores en huelga a superar las necesidades y el hambre durante ese pulso.  Todo lo demás, es un puro cuento. 
Es justificar ante la gente engañada que el perro no muerde la mano que le da de comer…

Hacer huelgas generales de un día como medida de protesta es una tomadura de pelo que, además, sirve para convencernos, poco a poco, a los que trabajamos, que protestar es inútil. Mañana, en los medios, el Gobierno dirá que quinientos, los Sindicatos diréis que cincuenta mil, ambos os pondréis medallas y nosotros apechugaremos con las consecuencias de nuestra decisión.Y no habrá pasado nada cuando lo que es necesario es acabar con esta situación YA.

Y no habrá servido de nada porque ni el anterior gobierno del Sr. Rodríguez Zapatero ni el actual gobierno del Sr. Rajoy Brey tienen, hoy por hoy,  capacidad de acción. Son tristes y meros comparsas –eso sí, bien agarrados a la teta de sus prebendas oficiales- de un sistema que, por fin, se está quitando la máscara. De una oligarquía internacional a la que la Democracia y los Derechos Humanos se la trae muy, pero que muy floja. De una criptocracia formada por un pequeño número de grandes corporaciones que está jugando al ajedrez con nosotros, quizá por el mero placer de fastidiar (no lo sé)

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Hago huelga porque creo que hay que hacer algo y no sé qué es lo que se puede hacer. Si salgo a la manifestación, no me veréis cerca de vuestras banderas y pancartas, porque no es mérito vuestro. 

De momento sigo pensando que sois perros agradecidos… 

Es fácil demostrar que me equivoco: sólo tenéis que hacer lo que se os sugiere en esta carta.

Renunciad a las subvenciones para recuperar la libertad de acción.
Vivid de las aportaciones de los afiliados y organizad cajas de resistencia.
Usad vuestros equipos jurídicos para denunciar ante los tribunales las medidas injustas, inconstitucionales e inmorales. Los jueces están para eso también. 
Buscad nuevas formas de protesta y devolved a la huelga su carácter original: la presión.



A la oligarquía no se la vencerá con eslóganes trasnochados e ideas añejas. Hablar de “Lucha de Clases” no tiene sentido porque no es la lucha de clases lo que está pasando. Hablar de “Clase política” no tiene sentido porque no hay clase política. 
Hay una casta que está vendiéndose  y vendiéndonos al poder económico.

Contra eso se lucha de otra forma. Se lucha comprando mis ropas al sastre del barrio, sabiendo perfectamente dónde fabrica esas camisetas tan baratas la marca de turno y cuánto paga a los niños que tiene trabajando en sus fábricas. Se lucha remendando los zapatos y haciéndolos durar en vez de tirarlos cada año. Se lucha no comprando cerezas en diciembre o naranjas en abril. O comprando mis verduras de estación al señor que vende en su tienda lo que cultivan en el pueblo de al lado. 
Se lucha sabiendo que un ordenador de sobremesa tuneado con paciencia es cinco veces más barato y más eficaz que cualquier Ipad5 que puta la falta que nos hace. 
Se lucha sabiendo que un teléfono móvil es una cosa para hacer llamadas telefónicas muy útil y sabiendo también que los supositorios no tienen porqué tener colores ni sabores (especialmente sabores). 
Se lucha exigiendo y usando transporte público, alquilando viviendas en vez de empeñarse hasta las cejas para comprarlas. 

Se lucha renunciando a hipocresías y medias verdades y sabiendo que la libertad implica miedo e inseguridad, y también respeto absoluto a lo que el vecino piense, crea o vote. Y que, si gritamos “seguridad” pronto habrá más porras y menos derechos. 

Se lucha cambiando la forma de entender el mundo que tenemos. Ya.

Y ya me callo. Total, yo soy un don nadie. No salgo en la tele. 




Y, por favor, que me perdonen todos aquellos Sindicatos que SÍ estén haciendo todas estas cosas, por supuesto. Públicamente lo pido.

martes, 6 de noviembre de 2012

Las cosas por su nombre (1ª Parte):



No son RECORTES, es una ESTAFA.
No son AJUSTES, es un GOLPE DE ESTADO.
No es AUSTERIDAD, es INDECENCIA.
No es ECONOMÍA, es PODER.
No es DINERO PÚBLICO, son NUESTROS DERECHOS.
No son GOBIERNOS, son COMPARSAS.
No son POLÍTICOS, son una CASTA.
...













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viernes, 7 de septiembre de 2012

Palos en las ruedas del "Progreso".

Voy a colocar aquí una entrada que publiqué en otro blog, hace ya algún tiempo. Entonces me parecía necesario... Hoy me parece URGENTE
martes, 19 de julio de 2011
Cuentan que los esclavos escupían en la limonada que servían a sus amos. Cuentan que, deliberadamente, se comportaban como si fueran tontos, deteriorando el material, perdiendo la herramienta, dañando las propiedades, costando a los Señores, tiempo, esfuerzo y preocupaciones. 
Hace poco he pasado por una de las Asambleas Populares, en Madrid, en la Plaza de Santa Ana. Y he visto a la gente comentar sus problemas, en una charla informal. Como las que mis compañeros y yo hemos tenido muchas mañanas en torno a un café. Charlas de "arreglar el mundo", que terminan con el último sorbo y con la última caladita al cigarrín.
En aquel momento pensé que la clave de la lucha contra un sistema abusivo, necesariamente empieza con los pequeños gestos individuales de rebeldía. Empieza con el sabotaje, o con el deliberado cumplimiento de las normas y funciones al pie de la letra (nuestros amos piensan que, además de putas, tenemos que poner la cama), o con la subversión de los datos en los ordenadores, o con el escrupuloso cumplimiento del tiempo de la jornada laboral (¿qué mierda es eso de llevarse trabajo a casa?), o con un simple hacerse el longuis, poner cara de tonto y decir que no habías entendido...
Son gestos ínfimos, pero pienso que una hormiga solitaria, bien puede bloquear la entrada de un hormiguero... y a lo mejor, más tarde, muchas otras hormiguitas empiezan a hacer lo mismo. Y así, el señor director general y accionista mayoritario de la multinacional Hormiguero S.A.vuelve a descubrir una cosa que ya sabía: que la gente no son piezas de maquinaria.
Son gestos diminutos, pero igual sirven para detener este proceso de deterioro de la libertad; o para que, al menos, las cosas sigan como están y no vayan a peor.
 O para nada.

Para bien o para mal, el Sistema trabaja con nosotros. Y debería trabajar PARA nosotros, o desaparecer. Porque nosotros somos PERSONAS. 

viernes, 20 de julio de 2012

Segunda carta abierta a D. Mariano Rajoy, máximo responsable político



Estimado Sr. Rajoy:

No lo digo yo, Señor Rajoy. Lo han dicho varios premios Nobel, lo han dicho economistas y personas muy informadas de todo el mundo: 
recortando está usted paralizando la economía del país y provocando una recesión de la que es posible que no podamos salir
Las medidas que proponen para terminar con la crisis no funcionan, son directamente perjudiciales.

¿Porqué insisten en las mismas? ¿Cuál es el motivo? Yo no lo se. Soy un simple ciudadano de a pie al cual no le salen las cuentas de su casa ni en periodos de bonanza. En cuarenta y seis años que tengo me he tenido que comer ya incontables congelaciones de sueldos, crisis y tomaduras de pelo varias que han supuesto que, a fecha de hoy, mis sueños de juventud estén más lejos que nunca de hacerse realidad. 
Mala suerte. 
Pero no es lo que quiero para mis hijos.
Y los tengo
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Me hablan de "los Mercados", como una entidad sin rostro que tiene la culpa de que yo, después de haber invertido varios años de estudio y preparación para obtener un puesto de trabajo con el que jamás me iba a hacer millonario, empiece a tener problemas serios para mucho llegar a fin de mes.

(es lo que tiene hacer planes sin tener en cuenta que, unilateralmente, sin avisar y sin negociaciones su Gobierno puede reducirle a uno el sueldo -como mínimo-. 
Qué cosas, mi banco no ha parecido entender que ahora me cuesta mucho más que entonces pagarle lo que le debo cuando en un alarde de irresponsabilidad comencé a pagar cosas sencillas a plazos confiando en las condiciones del puesto de trabajo al que había, por fin, accedido. Ya se sabe, "viviendo por encima de mis posibilidades". ¿Sabe usted? cuando un empresario hace eso, se le denuncia y se le encarcela. Resulta que lo hace el Gobierno y cuela...)

Me hablan de "los Mercados" como otros me hablaban del "Eje del Mal", de las "Armas de destrucción masiva", de "Al Qaeda", del "Calentamiento Global", de "Spectra" o del "Dr. NO". O del Coco. 
Y ya no me lo creo.

No me lo creo, porque los señores con premio Nobel dicen que es mentira, que no es necesario recortar, que hay dinero suficiente para todos y que lo que hay que hacer es meter en la cárcel a los ladrones y especuladores, obligarles a devolver lo robado de forma que les salga más caro estafar que hacer las cosas bien. Dicen que hay que perseguir y acabar con el fraude fiscal de las grandes fortunas.

No me lo creo, porque los señores con premio Nobel dicen que recortando está usted ahogando la economía y que en tiempos de gran crisis, lo que se debe hacer es incrementar el gasto público, poner dinero en circulación, para que se genere gasto y a través del mismo, empleo y desarrollo. Como se ha hecho en el pasado y ha funcionado.

No me lo creo porque cualquier persona con sentido común sabe que recortar en Educación es matar el futuro de un país, y recortar en Investigación es darle la puntilla a cualquier esperanza de desarrollo futuro. Literalmente.

No me lo creo, porque los señores con premio Nobel dicen que lo que está pasando, en realidad, es otra cosa. Una especie de guerra económica que por lo que se ve, Europa está perdiendo y quién sabe quién ganando. Porque alguna gente está haciendo mucho, mucho dinero con la presunta "crisis". Y los gobernantes como usted, lo que están haciendo es entregarles en bandeja nuestros derechos y nuestras libertades a cambio de comida (y no muy buena, por cierto).

De todas formas, la "crisis" que usted no sabe resolver, no le autoriza a usted a hacer lo que le de la gana. Si las medidas que propuso en su programa electoral no funcionan o no pueden ser llevadas a cabo, no puede usted hacer otra cosa sin permiso del pueblo que le eligió. Dimita. Convoque elecciones anticipadas y pidanos permiso para intentarlo de nuevo.
Igual tiene usted suerte y todavía queda alguien que confíe en usted o es su partido. 
O en algún partido, ya puestos.

Por otro lado, mientras tanto, me gustaría proponerle algunas ideas interesantes para estimular la economía, ahorrar dinero en capítulos prescindibles y conseguir ganarse el respeto de sus conciudadanos:



1.-Supresión de las subvenciones a Partidos Políticos y sindicatos. Que vivan de sus afiliados. No me parece de recibo que si el Estado no puede pagar un profesor para mis hijos sí que pueda pagar un partido político con cuyo ideario no comulgo.

2.-Supresión de subvenciones a la iglesia católica y, si las hay, a cualquier confesión religiosa. Que vivan de sus creyentes. Lo mismo digo: no me parece de recibo que si el Estado no puede pagar las medicinas de una persona sí que pueda pagar unas entidades que han de ser muy privadas en un estado Laico como es el nuestro.

3.-Legalización de la marihuana, regularización de su cultivo y venta, con los correspondientes impuestos, como al alcohol y al tabaco. Cientos de pequeños emprendedores tendrán de pronto trabajo, pagarán impuestos y generarán riqueza al exportar por toda Europa productos de calidad, incluso con denominación de origen, procedentes de nuestra agricultura. Por extensión legalización de todas las drogas. No soy yo quien lo dice: personalidades importantes del mundo de la Judicatura apoyan esta idea, aunque difieren en la forma en que se podría llevar a cabo este proceso.

4.-Legalización de la prostitución y el comercio sexual, con sus correspondientes regulaciones sanitarias e impuestos. Cientos de pequeños y pequeñas emprendedores cotizarán a la Seguridad Social, generando ingresos al estado y desapareciendo los gastos que ocasiona su persecución, vigilancia, encarcelamiento, etc...

5.-Restituya inmediatamente el dinero robado en las nóminas de los Funcionarios del Estado. Poco a poco, el mismo revierte de nuevo en la sociedad, genera empleo y permite al motor económico ponerse en marcha. El miedo que está generando su política de recortes ocasionará que, durante los próximos años, esta reversión del dinero a la sociedad sea lenta y cautelosa. Es culpa de ustedes, por tocar lo que no debieron tocar nunca.Contraten personal interino y laboral por oposición, no asesores a dedo. No recorten en personal.

6.-Persigan, juzguen y obliguen a devolver el dinero robado a los malos gestores de bancos, cajas de ahorros y empresas diversas. De oficio, igual que en los casos de violencia de género se trata de un problema que afecta a la sociedad, de forma que no es preciso esperar a la denuncia de los afectados.

7.- Eliminen coches oficiales, prebendas y gastos suntuarios. No entiendo que un político cualquiera pueda cobrar más que un funcionario de la escala A. No entiendo que cuatro enfermeros tengan que desplazarse por los pueblos en un Peugeot 205 -quizá donado por alguna entidad bancaria, con suerte- y que haya coches de lujo con chófer empleados para que ciertos cargos vayan al trabajo. Propongo un Manual de Buenas Prácticas para Políticos con Cargo en el Gobierno o la Oposición. Échele un vistazo. Igual le resulta interesante aunque sólo sea por la ingenuidad que destila...

Hay  muchas más ideas, muy buenas, corriendo por ahí. Abran un foro. Recójanlas. Estúdienlas. Aplíquenlas.
Como partido político, les aconsejo que se desvinculen de determinadas ideas moralistas y pseudoreligiosas sobre la sociedad. Ustedes están ahí porque les hemos pedido que nos saquen del bache. Cojan ideas y pónganlas en práctica.

Por último quisiera recordar que me he animado a escribirle esta carta porque las alternativas me empiezan a dar miedo de verdad, Sr. Rajoy. Alguien está jugando con el futuro de mis hijos y yo no soy nadie importante, pero no pienso consentirlo.

Atentamente

Juan Jesús Amo Ochoa
Ciudadano.

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